lunes, 3 de marzo de 2008

. Siempre Limitado .


El corazón se aceleraba y sentías como las palabras querían salir de tu garganta como las cuerdas vocales se morían por hacer su gran función, los pensamientos bombardeaban mi cabeza, la emoción me consumía y es que era imposible evitarlo, te tenía a mi lado y no sabía que hacer…estaba temblando, aunque no lo demostrara, tan sólo quería decir una palabra. Mi cuerpo en crisis, quería que lo gritara de una vez y le hiciera saber lo que sentía, al estar allí, al estar con él, pero mis recuerdos o mejor dicho mis miles de suposiciones no me dejaban hacerlo, el miedo era el culpable de mi incapacidad, el razonamiento era quien me impedía hacer caso a mis deseos, a mis impulsos, me enfurecía y entonces en mi cabeza, en mi cuerpo una tensión inmensa, gracias a ti, no eres quien me tranquiliza, sino quien hace que me estremezca, que mi respiración acelere como un conductor en la carrera de su vida, mis manos ardiendo, mis ojos llorosos, mi cabeza a punto de estallar por la ira de no poder besarte, me odio por no alcanzar tus labios, es como cuando tienes pocos años de vida he intentas alcanzar un caramelo del estante más alto, el mundo se vuelve enorme… y tú te estás transformando en mi mundo, en la razón por la cual no duermo, por la cual me mantengo en vela recordando como tu tibia lengua entraba en mi boca, como rozó mis labios y me entrego un poco de tu exquisito néctar, como me entregaste una parte de ti, un pequeño beso se ha vuelto en un millón de cosas sin explicación, pero interesantes, misteriosas e inexplicables…
Quisiera volver a sentirte tan cerca, ver como un gigante se vuelve pequeño por mí.
Sentir la emoción al grado de no saber que hacer, pienso que aunque pasen los días y los meses seguiré sintiendo ese grado de vergüenza que me impide decirte cuanto Te quiero.

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