
He estado pensando…
Luego de tanto tiempo, querido, creo que aun te pienso y me acuerdo de ti, el problema es que no quiero hacerlo, quiero olvidar… desde el principio siempre dije que era una tontería todo esto y aun conservo mi postura frente al tema.
Escribo una puta carta que nadie va a valorar, como yo lo hago en estos momentos…
Tenia razón, Antonia y no solo ella, sino también aquel hombre, le haces daño a la gente… y mucho. Pero uno cae en el juego, tu juego, y te dices a ti mismo que eres el culpable de esta situación, pero no es así. El único culpable eres tú, tus palabras… es cierto que los demás son el infierno de uno, pasan la vida buscando y esperando a aquella persona, sin embargo no llega, y los demás te estorban y se vuelven en obstáculos. Y los odias, sí, los odias por estorbar, porque no te dejan ver lo que quieres.
A quien quieres…
Espere por semanas quizás meses que sonara el teléfono y que anunciaran tu nombre, pero ¿sabes? Nunca sonó, nunca nadie llamo, y cuando anunciaba a alguien, mis ojos llenos de ilusión y de amor tomaban el teléfono, mas no eras tú.
Mi corazón se entristecía, pero mi sonrisa irónica, intentaba mantener la ilusión, mis ojos vidriosos.
Y en un suspiro se escapaba mi esperanza. De a poco se fue con el viento…
Al cual le conté secretos… al cual encomendé tu alma, luego de robártela y mantenerla en mis ojos, 2 miradas profundas fueron suficientes para arrancarla por completo.
Y al quitarte tu alma, la mía se consumió. Y me volví triste, prefiriendo mantener tu tristeza y dolor junto a mí, haciendo de tus problemas míos… intentando resolverlos, intentando mantenerme firme, estable.
Cometí el peor error hasta ahora, entregar más de lo debido.
Y hoy, querido, hoy me siento mal… me pregunto donde esta mi alma, y es que un amante no pudo haberla robado… porque no he sido amada por nadie de aquella forma.
Ya no tengo alma quedo pérdida en mis escritos… en mis cartas.
Quedo en el viento.
Ya no tengo sol, ni tampoco luna.
Sumido en la oscuridad.
Luego de tanto tiempo, querido, creo que aun te pienso y me acuerdo de ti, el problema es que no quiero hacerlo, quiero olvidar… desde el principio siempre dije que era una tontería todo esto y aun conservo mi postura frente al tema.
Escribo una puta carta que nadie va a valorar, como yo lo hago en estos momentos…
Tenia razón, Antonia y no solo ella, sino también aquel hombre, le haces daño a la gente… y mucho. Pero uno cae en el juego, tu juego, y te dices a ti mismo que eres el culpable de esta situación, pero no es así. El único culpable eres tú, tus palabras… es cierto que los demás son el infierno de uno, pasan la vida buscando y esperando a aquella persona, sin embargo no llega, y los demás te estorban y se vuelven en obstáculos. Y los odias, sí, los odias por estorbar, porque no te dejan ver lo que quieres.
A quien quieres…
Espere por semanas quizás meses que sonara el teléfono y que anunciaran tu nombre, pero ¿sabes? Nunca sonó, nunca nadie llamo, y cuando anunciaba a alguien, mis ojos llenos de ilusión y de amor tomaban el teléfono, mas no eras tú.
Mi corazón se entristecía, pero mi sonrisa irónica, intentaba mantener la ilusión, mis ojos vidriosos.
Y en un suspiro se escapaba mi esperanza. De a poco se fue con el viento…
Al cual le conté secretos… al cual encomendé tu alma, luego de robártela y mantenerla en mis ojos, 2 miradas profundas fueron suficientes para arrancarla por completo.
Y al quitarte tu alma, la mía se consumió. Y me volví triste, prefiriendo mantener tu tristeza y dolor junto a mí, haciendo de tus problemas míos… intentando resolverlos, intentando mantenerme firme, estable.
Cometí el peor error hasta ahora, entregar más de lo debido.
Y hoy, querido, hoy me siento mal… me pregunto donde esta mi alma, y es que un amante no pudo haberla robado… porque no he sido amada por nadie de aquella forma.
Ya no tengo alma quedo pérdida en mis escritos… en mis cartas.
Quedo en el viento.
Ya no tengo sol, ni tampoco luna.
Sumido en la oscuridad.

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