
Buenas noches, sí ya es de noche, una noche hermosa por lo demás, me pone animosa, no solo por las estrellas sino porque me encuentro sola y mas calmada luego de un día en degrade.
Quizás un tanto estrafalario, hace tanto tiempo no veía a una aglomeración de gente riéndose de mí.
El día miércoles 26 de septiembre comenzó como cualquier otro, yo era la misma de siempre, el ser triste e indulgente constante, me encontraba sentada en el mismo escritorio aquel que tiene ilustraciones de el órgano viril de los hombres, quizás era una forma de decir que ese escritorio pertenecía a un varón, que sé yo…
Mis queridos compañeros con quienes debo cohabitar de lunes a viernes, este día estaban distintos, lo que me causaba recelo, definitivamente este día seria recordado por mí.
Tengo ciertas amistades, si se le puede llamar así, unas damas: Mara, Corina ellas hace un tiempo son muy amigas y mi querida Tiara, decidieron arreglarme porque seria un “Gran Día”, ahora me resulta irónico, revelaría mis últimos sentimientos dulces a Gaspar, un chico esencial este ultimo tiempo, ya que era mi puente a la normalidad…
Ellas me maquillaron y quitaron el cabello de mi rostro, dejaron a la luz mi aspecto y dieron a este ser una apariencia femenina, el asombro del resto era enorme y tiara cambio el color de mis ojos, tornándolos al azul, baje como de costumbre al casino donde nos proporcionan el desayuno a quienes quieran, la inquietud de mi cuerpo era muy grande al tener conciencia de que Gaspar estaría allí, y con cada escalón que bajaba mi corazón latía
Aun más de manera frenética, llegue a pensar que un infarto podría acabar conmigo en aquel momento, pero no, aun faltaba mucho por entregarme ese día, Gaspar vestía con su jubón negro que tiene unas franjas blancas en la parte del pecho y llevaba su cabello mas limpio que de costumbre, yo al verle en aquel sitio me escondí tras mis conocidos y espere su ida, nunca hable con Gaspar, lo deje ir, debo aceptar que al verme distinta sentía miedo de su reacción y quizás mi imagen afectaría su respuesta al confesarme.
Quedaban pocas horas, para volver a casa, uno de mis compañeros se acerco a mi banco y dijo que tenia una apariencia familiar a alguien que el y yo conocía… aquella comparación me molesto, pero logre soportar, que más daba era solo por el color claro de mis ojos, bueno eso esperaba yo, de repente ya con el profesor dentro de la sala… Mara dijo en voz alta, que yo poseía el rostro de una chica que no se encontraba en esos momentos, porque se había ido del establecimiento educacional, si bien tengo carente información de ella, era una chica con una repulsiva apariencia, creadora de rechazo por sus compañeros, al poseer aquel cuerpo que causaba burlas, entre en pánico, quienes estaban cerca rieron con fervor, yo en un ataque de nervios, golpee mi cabeza contra el escritorio, un chico llamado Wilson me indico que existía otro colegio para gente como yo “anormal, loca”, la comparación fue divulgada hasta llegar a oídos de todos quienes se encontraban en la habitación, alce la mirada, mientras tiraba de mi cabello y guitaba, mis ojos vidriosos, y entre la niebla pude ver todo, era como si el tiempo avanzara lento…
Escuchaba sus risas, y observaba sus rostros…
Quite los arreglos de mi persona, puse mi cabello donde siempre estaba, y pedí a mi amiga que quitara el color azul de mis ojos… mientras las lagrimas se aproximaban…
De repente me di cuenta de que aquel profesor me observaba de manera despectiva, y dijo: - ¿Quieres ir al baño?, asentí con la cabeza y me fugue de aquel lugar, entre corriendo al cuarto de baño, las lágrimas brotaban con fluidez de mis ojos, quite el color azul, y lave mí cara. Entre a un bloque y una nauseas enormes se apoderaron de mi ser, vomite.
Mis manos moradas, mis brazos también y mis cicatrices se marcaban de manera inconcebible… camine hasta la sala donde se encontraban todos, y al tocar la manilla volví al baño, me calme y decidí definitivamente entrar, todos me observaban y aun quedaban risas en el aire, sin bien se había moderado, sentía que iba a estallar en llanto y aunque mis ojos quisieron revelar mi estado, me impuse y logre contenerme, disculpas recibí, más no sirvieron, era imposible olvidar.
Mara me abrazo, nunca antes había querido rechazar a alguien con mas ganas, no hice nada, quede tendida en el escritorio, luego sonó el timbre, anunciando un descanso, camine hacía el mismo lugar desde donde observo el cielo y entro en meditación, Mara interrumpió y dijo que podía decirle lo que quisiera, ¡Vaya! Que oportunidad, me había permitido un gran paquete de insultos, pero ella no pidió permiso para opacar mi día, simplemente lo hizo, pude haberle dicho muchas cosas, y su execrable existencia seria miserable en estos minutos, pero no me caracterizo por querer una revancha, solo aparento olvidar, hasta que por fin lo logro.
Llegue a casa, dormí durante bastante tiempo, inconscientemente caigo en una somnolencia profunda luego de un día desastroso, entro en el mundo embrollado, donde soy feliz, donde soy inquebrantable.
Era como si aquel día todos habían hecho un complot contra mí, habían convenido hacerme sentir mal, hacerme recordar el porque cubro mis rostro, el porque me odio, el porque quiero ser asexual, vació e impar.
Quizás un tanto estrafalario, hace tanto tiempo no veía a una aglomeración de gente riéndose de mí.
El día miércoles 26 de septiembre comenzó como cualquier otro, yo era la misma de siempre, el ser triste e indulgente constante, me encontraba sentada en el mismo escritorio aquel que tiene ilustraciones de el órgano viril de los hombres, quizás era una forma de decir que ese escritorio pertenecía a un varón, que sé yo…
Mis queridos compañeros con quienes debo cohabitar de lunes a viernes, este día estaban distintos, lo que me causaba recelo, definitivamente este día seria recordado por mí.
Tengo ciertas amistades, si se le puede llamar así, unas damas: Mara, Corina ellas hace un tiempo son muy amigas y mi querida Tiara, decidieron arreglarme porque seria un “Gran Día”, ahora me resulta irónico, revelaría mis últimos sentimientos dulces a Gaspar, un chico esencial este ultimo tiempo, ya que era mi puente a la normalidad…
Ellas me maquillaron y quitaron el cabello de mi rostro, dejaron a la luz mi aspecto y dieron a este ser una apariencia femenina, el asombro del resto era enorme y tiara cambio el color de mis ojos, tornándolos al azul, baje como de costumbre al casino donde nos proporcionan el desayuno a quienes quieran, la inquietud de mi cuerpo era muy grande al tener conciencia de que Gaspar estaría allí, y con cada escalón que bajaba mi corazón latía
Aun más de manera frenética, llegue a pensar que un infarto podría acabar conmigo en aquel momento, pero no, aun faltaba mucho por entregarme ese día, Gaspar vestía con su jubón negro que tiene unas franjas blancas en la parte del pecho y llevaba su cabello mas limpio que de costumbre, yo al verle en aquel sitio me escondí tras mis conocidos y espere su ida, nunca hable con Gaspar, lo deje ir, debo aceptar que al verme distinta sentía miedo de su reacción y quizás mi imagen afectaría su respuesta al confesarme.
Quedaban pocas horas, para volver a casa, uno de mis compañeros se acerco a mi banco y dijo que tenia una apariencia familiar a alguien que el y yo conocía… aquella comparación me molesto, pero logre soportar, que más daba era solo por el color claro de mis ojos, bueno eso esperaba yo, de repente ya con el profesor dentro de la sala… Mara dijo en voz alta, que yo poseía el rostro de una chica que no se encontraba en esos momentos, porque se había ido del establecimiento educacional, si bien tengo carente información de ella, era una chica con una repulsiva apariencia, creadora de rechazo por sus compañeros, al poseer aquel cuerpo que causaba burlas, entre en pánico, quienes estaban cerca rieron con fervor, yo en un ataque de nervios, golpee mi cabeza contra el escritorio, un chico llamado Wilson me indico que existía otro colegio para gente como yo “anormal, loca”, la comparación fue divulgada hasta llegar a oídos de todos quienes se encontraban en la habitación, alce la mirada, mientras tiraba de mi cabello y guitaba, mis ojos vidriosos, y entre la niebla pude ver todo, era como si el tiempo avanzara lento…
Escuchaba sus risas, y observaba sus rostros…
Quite los arreglos de mi persona, puse mi cabello donde siempre estaba, y pedí a mi amiga que quitara el color azul de mis ojos… mientras las lagrimas se aproximaban…
De repente me di cuenta de que aquel profesor me observaba de manera despectiva, y dijo: - ¿Quieres ir al baño?, asentí con la cabeza y me fugue de aquel lugar, entre corriendo al cuarto de baño, las lágrimas brotaban con fluidez de mis ojos, quite el color azul, y lave mí cara. Entre a un bloque y una nauseas enormes se apoderaron de mi ser, vomite.
Mis manos moradas, mis brazos también y mis cicatrices se marcaban de manera inconcebible… camine hasta la sala donde se encontraban todos, y al tocar la manilla volví al baño, me calme y decidí definitivamente entrar, todos me observaban y aun quedaban risas en el aire, sin bien se había moderado, sentía que iba a estallar en llanto y aunque mis ojos quisieron revelar mi estado, me impuse y logre contenerme, disculpas recibí, más no sirvieron, era imposible olvidar.
Mara me abrazo, nunca antes había querido rechazar a alguien con mas ganas, no hice nada, quede tendida en el escritorio, luego sonó el timbre, anunciando un descanso, camine hacía el mismo lugar desde donde observo el cielo y entro en meditación, Mara interrumpió y dijo que podía decirle lo que quisiera, ¡Vaya! Que oportunidad, me había permitido un gran paquete de insultos, pero ella no pidió permiso para opacar mi día, simplemente lo hizo, pude haberle dicho muchas cosas, y su execrable existencia seria miserable en estos minutos, pero no me caracterizo por querer una revancha, solo aparento olvidar, hasta que por fin lo logro.
Llegue a casa, dormí durante bastante tiempo, inconscientemente caigo en una somnolencia profunda luego de un día desastroso, entro en el mundo embrollado, donde soy feliz, donde soy inquebrantable.
Era como si aquel día todos habían hecho un complot contra mí, habían convenido hacerme sentir mal, hacerme recordar el porque cubro mis rostro, el porque me odio, el porque quiero ser asexual, vació e impar.

No hay comentarios:
Publicar un comentario