sábado, 22 de marzo de 2008

Querido Perturbado, otra vez..


Palabras dulces para mi no fueron escritas…

En medio de esta tristeza que me llena cada noche, escribo para ti, querido, lamento tanto no haber llegado, lamento no ser otra persona, ser yo, lamento haber sido una decepción, lamento que no me entiendas… que no me quieras…
El proceso hacia tras retrocede…
El sol se escondió y la luna no quiere iluminar esta noche, sumergida en la oscuridad me encuentro.
Y cuando una luz deja de brillar, debe ser desechada…
Cuando eres un ser como este deteriorado y repulsivo… un ser que se mece en un charco de lagrimas… que se hunde en ellas, cada noche al pensar en lo que es.
Que solamente mira la llama de una vela, si quiera sintiendo su calor… que se enfría, que mantiene sus manos heladas, que ya no es la razón de tu existir…
Que ya no es la razón de nada.
Que se apago, que dejo de brillar que cayo del cielo al infierno de su propia soledad, porque se rechaza a si mismo, ya no quiere estar.
No se cercena, pero daña su organismo… no le gusta lo superficial, lo hace de manera interior, no sus sentimientos, porque los sentimientos ya fueron dañados por ti, no su autoestima, porque quitaste su ultima porción de ella, no su alegría, no su felicidad, no su esperanza, no su esfuerzo, porque lo consumiste con tu alma fría, triste y pesimista.


Aprenderé a no llamar por tu nombre al amor
Será que tu no te das cuenta que fuiste una luz Creo que empiezo a comprender por fin que
Nunca te podré odiar ni amar Y no es que yo así lo quise pero así tiene que ser
Y ahora lo se

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