Haré que cráneo explote en la mesa me imagino mil actos de tortura y tú la víctima de mis ideas, serías el primero de mis víctimas y con el cual seré más cruel. Debo dejarme llevar y permitir que el odio y la ira gobierne cada centímetro de mi ser.
La sangre correría por la mesa dejando la huella de mi crimen, tus ojos mirándome fijamente y yo sonriendo, saciando mi sed de venganza, antes de dar tu último suspiro en el cual pedías con tus últimas fuerzas misericordia y perdón, pero es demasiado tarde ya, mis oídos no escuchan las palabras de paz, sólo logro oír el llamado del odio y la venganza, voces en mi cabeza, recuerdos en mi mente, imágenes, tu rostro, y mis ojos tristes y desolados, llenándose de rencor, creciendo dentro cada vez más, terribles eran mis relatos y mis deseos, mi mente desquiciada me pide a gritos tu sangre y dolor.
