
Me encuentro en medio de muchos seres extraños, sentada en una banca, mientras otros lloraban, mientras algunos reían, solo sentada, observándolos con atención, viendo sus rostros…
Quedo perpleja ante él y su impresionante parecido con mi querido, su altura es majestuosa, viste de una camisa negra, existe algo que no resisto y eso es el color negro, con todo va bien… ¡jaja!
Pero él no posee esos ojos…que son una mezcla de verdes hojas vivas de un árbol de primavera, cubiertas de miel deliciosa producida por obreras abejas de un mundo pequeño, una tierra pequeña, denominada panal.
Y sus labios…son tentadores, casi perfectos, es como si un ser sobrenatural los hubiera creados con mucha dedicación, cada parte del esta hecha con mucha dedicación, o ha evolucionado siendo cada vez más perfecto, cada vez más inalcanzable.
Y es que este ser anormal, piensa en él… en su querido, como un sueño efímero…
Como una historia que no debe durar mucho, porque esta horrenda criatura no merece ninguna historia, escribe un libro lleno de tristezas… lleno de nada, de la hermosa nada, una vida aburrida, de alguien aburrido, de nadie.

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