domingo, 20 de enero de 2008

Es tu Miel...


Aquella noche en que reclamaba tu cuerpo y sensaciones intensas, esa misma noche en que la melancolía y decadencia me hicieron llorar, logre sentir lo que buscaba: Estar muy triste, lo que me pone alegre...


sentirte sobre mi cuerpo, ver tu tostada piel mezclandose con la blanca que yo poseo...
sentía que como la sangre bajada a ese lugar que tanto te gusta, hervía por ti... y acojedoramente esperaba anidar a tu sexo en ella, abrazarlo con sus pequeños brazos, mientras cada momento estabas más adentro de tu hogar... eso se volvió, el único lugar donde el calor se mantenía, el único lugar que pedía a gritas que te quedaras allí y que nunca salieras...que decidieras inventar para siempre, agradecía a mi ilimitada imaginación el placer de verte allí e incluso sentirte, era el majestuoso poder de mi mente y deseo.
rodearte con mis piernas, mientras aquella música tranquila nos inspira y hace que lleguemos más allá.
Arte, eso hacíamos por la noche, una hermosa armonía, el maravilloso deseo que no se extingue...
o por lo menos eso parecía, suavemente mis manos apretaban tu espalda, como diciendo que te quería aquí y más adentro, mi boca generaba una inmensa cantidad de saliva anhelando tener la oportunidad de mezclarla con tu deliciosa miel... la cual deseo beber y llevar en mi interior, y mi lengua lentamente danzaba en ella, se retorcía en ella como indicándole a tu dulce lengua que entrara en mi boca... deseosa de alojarla por unos minutos, hasta que no pudiera más, hasta que la espuma se acabara, como la de un baño caliente, hasta que mi lengua comenzara a sangrar... hasta que saciara mis sueños y la lujuria que contenía dentro, saliendo freneticamente, dándotela a ti, hombre dulce...
mi ser transforma en un caramelo agridulce con tu miel o con la idea de ella.
era el frenesí provocado por ti, por tu imagen, por tu espectro imaginario, por la visión de tenerte allí, acariciandome, tocandome, besandome, haciendome parte de ti... siendo tuya.

Dolor me haces sentir, pero el dolor más exquisito, el distinguido dolor de hacer el amor contigo.




.Aquella noche.

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